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Elizabeth: El Trayecto de una Mujer de estudiante de ESL a Activista

“Clases de inglés para madres latinas” decía el panfleto de EBECC que se encontraba en el centro de salud. Elizabeth, una mujer salvadoreña de 30 años de edad, con un pequeño bebe en sus brazos había estado en este país menos de un año y para ella todo era espantoso y agobiante. Sin embargo, el panfleto le ofreció una esperanza; el referido estaba escrito en su idioma, los maestros tienen que hablar el español. La clase le quedaba cerca y lo que mas le animó fue que era el único programa ESL que le ofrecía cuidado para su niña mientras ella estudiaba.

En marzo de 2003, Elizabeth vino a EBECC para aprender inglés. Ella confió su rozagante bebé llamada Laura a la amable mujer en el cuarto infantil y se unió a otras 20 mujeres, también asustadas, también madres, en el aula. Algunas de ellas, como Elizabeth, habían arriesgado todo para escapar de la pobreza y la desesperación en sus patrias. Como Elizabeth, estas otras mujeres habían dejado hijos atrás (en sus países) para unirse a sus maridos quienes estaban trabajando en los Estados Unidos. Estas mujeres conocían muy de cerca, sin explicación alguna, el dolor que Elizabeth sentía por su hija de 9 años, Yamileth, la cual había dejado en su país y lo peligroso que sería hacer los tramites para traerla cruzando la frontera para así poder unirse a sus padres en East Boston.

Aprender inglés fue difícil. Elizabeth fue muy afortunada en terminar los estudios de bachillerato en el Salvador, pero todo aquí era muy diferente. Ella pensó que no lo lograría. Durante el primer día de clase el entusiasmo de su joven profesora Emily quien les dijo (en un español fluido) lo tonta y asustada que se había sentido cuando comenzó su curso de español por un año en Chile. Todas se reían ante la imagen de Emily aún siendo más joven, temblando en una tienda en Chile, tratando de conseguir las palabras en español para poder comprar un bolígrafo. Luego, ellas se reían de sí mismas y de las otras compañeras a medida que iban dominando el ESL I y continuaban hacia el curso de ESL II.

Elizabeth había sido tímida al principio, pero en la medida que aprendía el inglés su seguridad en si misma crecía. Ella especialmente esperaba con interés por los talleres educativos para padres que estaban incluidos en el currículo de ESL. La organizadora de  padres, Irma Flores, también salvadoreña, enseñó a las madres lo relativo al sistema escolar en los Estados Unidos y sobre las muchas diferencias entre los Estados Unidos y la educación en América Latina. Ella les dijo que derechos tenían como padres y que era importante abogar por sus niños de modo que ellos no fueran pasados por alto o que pudiesen perder oportunidades. “La educación de nuestros niños es nuestra responsabilidad” era algo que Irma recalcaba en cada clase. Elizabeth tomo el consejo como suyo propio en previsión de la llegada de Yamileth.

Para agosto, Elizabeth y su esposo habían encontrado la manera de que Yamileth dejara el Salvador y hacer el viaje para que pudiera unirse a ellos. Muy felices de tener a Yamileth finalmente aquí, segura y sana, Elizabeth de inmediato la inscribió en la escuela. Ella no tenía idea lo valioso que serían los talleres en la educación para padres impartidos por Irma. Primero, simplemente inscribiendo a Yamileth en la escuela pública de Boston y luego asegurándose que la niña recibiera lo que necesitaba en su nueva escuela. En cada paso del proceso de la inscripción, el departamento escolar le solicitó documentos a Elizabeth que ésta no tenia. Elizabeth tuvo que hacer innumerables viajes a las oficinas del departamento escolar en Roxbury, tomando 2 trenes y un autobús con su infante intranquilo y su cansada hija de nueve años. Elizabeth, algunos días confundida y desalentada regresaba a EBECC buscando la ayuda de Irma. Fueron tres meses de persistencia pero Elizabeth logró inscribir a Yamileth en el cuarto grado de una buena escuela. A pesar de un no muy buen recibimiento y de la difícil adaptación a un idioma y cultura desconocidos para ella, Yamileth sobresalió,  por su esfuerzo y por el compromiso de su madre. El inglés de Yamileth de forma rápida sobrepasó el inglés de Elizabeth. En una reunión de padres y maestros, el profesor no tenía un intérprete y le pidió a Yamileth traducir para su madre. Elizabeth había aprendido en sus talleres con Irma que los padres tenían el derecho a los servicios de un intérprete e insistió que su hija no debería ser requerida a asumir  tan inapropiada responsabilidad.

La experiencia de Elizabeth con el sistema escolar, entrelazado con la información y habilidades que ella aprendió en los talleres de educación para padres, la hizo decidirse ayudar a otros padres para abogar por sus niños. Irma alentó a Elizabeth a que se uniera al comité de padres de EBECC, un grupo de acción que trabaja para mejorar la educación de los niños latinos que asisten a las escuelas públicas de East Boston. Irma sabía que la lucha de Elizabeth reflejaba los problemas que experimentaban muchos padres latinos en East Boston. Meses después, el comité de padres escogió a Elizabeth para ser la representante de los padres de East Boston ante la audiencia del Concejo Municipal en la que se discutiría la contratación de los gerentes que se encargarían de la superación de las comunidades familiares para las escuelas públicas a través de la ciudad.

Elizabeth fue al ayuntamiento acompañada por Irma y otras 21 madres de East Boston con sus 17 inquietos niños y con sus bebes a cuesta. Todos esperaron nerviosos el turno del testimonio de Elizabeth. No acostumbrados al alboroto, un Concejal de la ciudad criticó bruscamente a los padres por traer a los niños a la audiencia y dijo que si el ruido continuaba ellos tendrían que marcharse. Cuando llego el momento para hablar de Elizabeth, ella se dirigió al hombre que se encontraba irritado con unas palabras que se hicieron famosas en EBECC: “Lamentamos el ruido. Sabemos que ustedes no esperaban tales jóvenes visitantes pero nosotros somos madres, nosotros nos importa profundamente la educación de nuestros niños y debemos llevarlos con nosotras a donde quiera que vayamos. Esta es nuestra realidad”. Entonces ella, de manera conmovedora, describió su deseo de estar involucrada en la educación de Yamileth y sobre las muchas dificultades que ella había experimentado en la comunicación con el personal de la escuela. Los miembros del comité de padres estaban impresionados y orgullosos de que alguien hubiese hablado con su verdad y con tanta fuerza. Mas tarde, en el vestíbulo, una de las madres le preguntó a Elizabeth como ella había sido tan valiente. Elizabeth con sus ojos brillantes respondió “pensé en Irma Flores y de todos aquellos  momentos en los cuales la escuché hablando en reuniones del Comité Escolar y ante el Alcalde” .

La valentía de Elizabeth logró una pequeña pero importante victoria para los padres. Cuando las madres regresaron al Ayuntamiento semanas después un miembro del Concejo arregló un espacio para que lo usaran los niños mientras se llevaba a cabo la reunión. El testimonio de Elizabeth junto con la organización efectiva de los padres a través de la ciudad contribuyó a la eventual contratación a tiempo completo de 15 gerentes que se encargarían de la superación de las comunidades familiares para incrementar el compromiso de los padres y mejorar la comunicación entre los padres y la escuela.

Elizabeth y su familia recientemente se mudaron a California porque su esposo no soportaba otro frío invierno, pero ella permanece como una heroína en EBECC. La historia de la determinación de Elizabeth continúa inspirando al comité de padres. Cuando los miembros se preparan para un encuentro difícil con un oficial escolar alguien siempre recuerda los tiempos en que Elizabeth habló por todos ellos con su simple pero valeroso discurso ante el Concejo Municipal de la ciudad de Boston: “Somos madres…….esa es nuestra realidad”.                       


Elizabeth

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